El cereal es uno de los alimentos más completos que nos ofrece la Naturaleza por las siguientes razones:
1.Es semilla y fruto a la vez, lo que hace que sus cualidades nutritivas sean únicas. Al comerlo nos proporciona la fuerza vital de esa semilla la misma fuerza que cuando la plantamos da lugar al crecimiento de una nueva planta.
2.Es junto con las legumbres, el único alimento que contiene todos los grupos importantes de elementos nutritivos que el cuerpo humano necesita para su correcto funcionamiento: hidratos de carbono de asimilación lenta, proteínas, grasas, vitaminas, minerales y fibra en una proporción ideal y que armoniza con nuestro organismo.
3.Se sabe que el combustible con el que funciona nuestro cerebro y nuestros músculos es la glucosa, de la que necesitan un suministro regular y constante porque la cantidad de reserva de que disponemos, almacenada en forma de glucógeno en el hígado y los músculos, es muy limitada. Por eso es tan importante el mantenimiento de un determinado nivel de azúcar en sangre. Pero no cualquier azúcar, sino los llamados polisacáridos o de asimilación lenta, que son precisamente los que contienen los cereales integrales. Los azúcares del creal integral se van liberando lentamente en el torrente sanguíneo y no provocan las oscilaciones bruscas que se producen cuando ingerimos azúcar blanco, miel, harinas y cereales refinados.
El alimento de la civilización:
Dado su alto valor nutritivo, no es extraño que los cereales aparezcan a lo largo de la historia ligados al surgir de las principales civilizaciones y formando parte de ritos y ceremonias religiosas en las que se los reverenciaba como algo esencial para la vida. Así, las culturas de Babilonia, Egipto, Grecia y Roma y, más tarde, la Europa moderna, se basaron en el cultivo del trigo, la cebada y la avena. Las de India, China y Japón en el arroz. Los pueblos precolombinos en el maíz y la cultura africana en el mijo y la cebada.
Una dieta que aspire a ser equilibrada debería contener cereales integrales, ya que por un lado construyen el cuerpo debido a su contenido proteico y por otro lado sus hidratos de carbono de asimilación lenta aseguran un nivel uniforme de azúcar en sangre, o sea, un suministro regular y prolongado de "gasolina, combustible" para funcionar física y mentalmente durante horas sin desfallecer.
Recomendaciones para el consumo de cereales integrales :
1. El porcentaje de los mismos en relación al total variará en función de circunstancias como el sexo, edad, actividad, estado de salud, época del año, clima... En general supondría entre un 30 y un 40% del total. No hay que olvidar que demasiados cereales pueden producir acidez, sobre todo cuando no van acompañados de las cantidades apropiadas de verduras y condimentos salados.
2. Si la capacidad digestiva de la persona no es óptima debido a enfermedad, debilidad, o deterioro de las funciones digestivas, mejor introducirlo gradualmente en forma de pastas y arroces semi-integrales, ya que al cambiar de una dieta pobre en fibra a otra en la que ésta abunda pueden producirse molestias digestivas, y es mejor minimizarlas y dejar que estómago e intestinos se vayan adaptando lentamente
3. Optar siempre que podamos por cereal integral de cultivo biológico. Los cereales refinados han perdido gran parte de su vitalidad y valor nutritivo, mientras que el no biológico, aunque sea integral, no es recomendable porque precisamente en la cáscara es donde se concentran los herbicidas, pesticidas, fertilizantes y demás productos químicos con los que se cultivan y que son muy perjudiciales.
4. Cocinarlo y masticarlo adecuadamente, ensalivándolo bien. Precisamente por ser un alimento completo, el cereal requiere de todo un proceso de descomposición para poder asimilarlo por nuestro organismo. Son cadenas de polisacáridos, compuestas por la unión de miles de moléculas de glucosa que empiezan a descomponerse en la boca con la ptialina de la saliva, y continúan descomponiéndose a su paso por el estómago, el duodeno, y el intestino delgado, donde se absorben. Cuando no masticamos bien pueden llegar fragmentos no descompuestos de estas cadenas al intestino delgado, con lo que no pueden ser absorbidos y pasan al intestino grueso. Como en el colon apenas se liberan jugos para descomponerlos las bacterias que pueblan el intestino grueso los fermentan, produciéndose gases. Por eso muchas personas dicen que cuando intentan comer cereal integral tienen muchos gases. Obviamente, el responsable no es el cereal integral sino la insuficiente masticación.
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