5/2/12

La fruta en una alimentación equilibrada

Debido a la gran cantidad de vitaminas que contiene se ha extendido la creencia de que es muy saludable comer grandes cantidades de fruta en cualquier época del año. Pero las frutas son ricas en azúcares de absorción rápida, que pasan enseguida al torrente sanguíneo, lo que significa que proporcionan una energía instantánea pero poco duradera. Esto nos da una idea de su papel en una alimentación equilibrada: La fruta es un excelente tentempié, ideal para tomar entre comidas y un buen sustituto de los dulces, pasteles y bollería, ya que es rica en agua y vitaminas, y los azúcares que contiene son naturales. 


A la hora de consumir fruta conviene tener en cuenta varios puntos a saber:


1. La fruta enfría y abre el cuerpo por su alto contenido en potasio: esto significa que es ideal para consumir en estaciones cálidas, en las que podemos comerla cruda y en mayor cantidad. En cambio, en los meses fríos conviene restringir su consumo y comerla cocinada en compotas o mousses. La Naturaleza nos lo está indicando, pues es precisamente en primavera y sobre todo enveran o cuando más frutas ofrece la tierra.
2. Mejor consumir frutas de cultivo biológico, libres de los pesticidas, fertilizantes y abonos químicos utilizados en la agricultura convencional y que tan perjudiciales son para la salud. Si no estamos seguros de que en su cultivo no se han utilizado químicos, las lavaremos bien y las pelaremos.
3.Dar preferencia a la fruta de la estación, la que la tierra da en ese momento y que por tanto armoniza con las condiciones reinantes en esa época del año, con lo que nos proporcionará una energía equilibrada y acorde con la del medio ambiente. 
4. Evitar el consumo masivo de fruta tropical. Ésta es la que produce la tierra en los países de clima tropical y por tanto la energía es la apropiada para ese clima. Son frutas muy ricas en agua, azúcares y potasio. Su efecto es extremadamente refrescante y expansivo, muy adecuado para las condiciones de calor y humedad extremas del clima tropical. Pero para un clima templado como el nuestro no son lo ideal y sobre todo en invierno deberían evitarse totalmente. Evidentemente, si nuestra alimentación incluye grandes cantidades de carne, embutidos, huevos, quesos y grasas saturadas necesitaremos compensarlo y seguramente nos apetecerá la fruta tropical, pero entonces estaremos basando nuestra alimentación en extremos , con lo que el equilibrio será más difícil de mantener.
5.No abusar de los zumos, que tienen un efecto aún más extremo que la fruta cruda, enfriando e hinchando el cuerpo. Al carecer de la fibra presente en la fruta entera y no requerir masticación sus azúcares son asimilados con gran rapidez, pudiendo provocar alteraciones en el nivel de glucosa en sangre. En grandes cantidades pueden provocar desmineralización y debilitar los intestinos.
6.Procurar comer la fruta entre comidas, con el estómago vacío. Como es fácil de descomponer por nuestro sistema digestivo, la fruta en ayunas es digerida rápida y eficazmente, pasando a los intestinos donde se absorbe y proporciona energía al instante, sin dejar apenas residuos. Pero si se toma como postre o junto a otros alimentos de digestión mas compleja queda parada en el estómago a la espera de que esos alimentos se digieran, y en esa espera sus azúcares fermentan, dando lugar a gases y molestias digestivas. Esto sucede sobre todo cuando se come cruda, mientras que si está cocida (en compota o formando parte de un postre o pastel) los efectos no son tan acusados. Estos efectos también varían según el tipo de fruta consumida y el metabolismo de cada persona.
7.Aunque algunas frutas contienen ácidos, en general tienen un efecto alcalinizante, ya que el cuerpo normalmente es capaz de neutralizar los ácidos presentes en algunas frutas y entonces éstas le provocan molestias. En este punto cada uno tendrá que observar cómo le sientan las diferentes frutas y decidir por sí mismo. Para ello puede serle de utilidad la clasificación del apartado siguiente.


Clasificación de las frutas según su grado de acidez:


ÁCIDAS: Naranja, mandarina, clementina, limón, pomelo, piña, granada, kiwi.
SEMIÁCIDAS: Fresa, grosella, arándano, mora, albaricoque, manzana ácida, melocotón, cereza, ciruela.
DULCES: Uva, manzana dulce, pera, plátano, higo, dátil, caqui, melón, sandía.

































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